Tú sabes cómo es todo. Se abultan las cosas, se llenan de polvo, las dejas pasar, entran a tu cuarto, duermen contigo, desordenan el escritorio cuando no estás, se hacen pasar por seres vivos y señales inanimadas…
Es mejor liquidar de una buena vez esas angustias parlanchinas, lanzarlas al mar y quedarse con el silencio. El silencio asombra, porque en el silencio todo muere.
Indira Rojas